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En los últimos años, especialmente con el crecimiento de las redes sociales, han comenzado a verse distintas formas de entender la identidad. Hoy en día, se habla de identidad de género, identidad cultural, identidad espiritual e incluso formas más personales de percibirse a uno mismo, que no siempre encajan en lo tradicional. Entre ellas, los therians, que han llamado la atención por ser personas que afirman tener una conexión profunda con algún animal, no solo como un gusto o admiración, sino como parte de lo que son. Esta visibilidad ha hecho que cada vez más personas se interesen por el tema, ya sea desde la curiosidad, la crítica o la identificación personal.
La palabra therian
viene del griego therion, que significa bestia o
animal salvaje y anthropos que
significa humano. A partir de esta raíz, se construye una idea que
va más allá de lo literal. Un therian no cree ser físicamente un animal, sino
que describe su experiencia como una identidad interna, que puede ser
psicológica, emocional o incluso espiritual. Esta vivencia forma parte de lo
que se conoce como theriantropía. En muchos casos, las personas que se identifican de esta
manera explican que no se trata de una decisión, sino de algo que descubren con
el tiempo.
Aunque hoy se ve mucho en TikTok, Instagram
u otras plataformas, esta comunidad empezó a tomar forma en los años 90, cuando
internet apenas estaba creciendo. En foros y grupos de discusión, algunas
personas comenzaron a compartir experiencias que no encajaban con la idea
tradicional de identidad. Con el tiempo, esos espacios se fueron organizando y
dando nombre a lo que vivían.
Foto cortesía A24
Dentro de esta comunidad, no existe una única forma de identificarse. Cada persona vive su experiencia de manera distinta. Algunos therians se reconocen en animales específicos, a lo que llaman su theriotype, como lobos, felinos o aves. Otros describen momentos en los que esa conexión se intensifica, generando cambios en su forma de percibir el entorno o de reaccionar ante ciertas situaciones. Estas experiencias, aunque difíciles de explicar desde fuera, son interpretadas por quienes las viven como algo real y significativo.
También es importante señalar que no
hay una única forma de entender este fenómeno. Para algunas personas, se trata
de una experiencia con un componente espiritual; para otras, es una forma de
explorar su identidad desde lo psicológico. En muchos casos, especialmente
entre jóvenes, puede relacionarse con procesos de autoconocimiento y búsqueda
personal, en los que se intentan comprender emociones, comportamientos o
sensaciones que no siempre encajan en categorías tradicionales. Esto hace que el tema también sea interesante desde áreas como la
psicología y la sociología.
Las redes sociales han jugado un papel
clave en la expansión de los therians. Gracias a ellas, lo que antes era una
experiencia aislada ahora puede compartirse, explicarse y validarse dentro de
una comunidad. Sin embargo, esta misma visibilidad también ha generado
simplificaciones. En muchos casos, el enfoque se centra en lo visual o llamativo,
dejando de lado la complejidad de lo que implica esta forma de identidad para
quienes la experimentan.
Más allá de interpretaciones o
juicios, los therians son un reflejo de la generación en que vivimos donde las
etiquetas ya no son tan rígidas y donde la identidad se explora de formas cada
vez más abiertas. Puede parecer extraño desde fuera, sí, pero también dice
mucho sobre la necesidad humana de entenderse, de nombrarse y de encontrar un
lugar, aunque ese lugar no encaje en lo tradicional. En ese sentido, más que una simple tendencia, la
situación de los therians abre preguntas sobre cómo se construye la identidad
en la actualidad.


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